El deporte como vehículo a la cohesión. En torno a esta afirmación gira Invictus, la última película de Morgan Freeman y Clint Eastwood. Basada en la novela del gran periodista británico John Carlin, Playing the Enemy.
Independientemente de que la película sea muy buena, creo que es un largometraje recomendable a todas las personas del primer mundo que viven abducidas por esta nueva forma de entender el planeta.
Aunque últimamente nos bombardeen con documentales o series para exaltar y venerar la vida de grandes políticos o diplomáticos como Adolfo Suárez o el mismo Rey de España creo que esta película está enfocada desde un punto de vista completamente diferente, pues aunque ensalce la figura de Nelson Mandela la película muestra también la reconversión de un país roto y divido por el apartheid y asolado por la más duras de las pobrezas en un país unido y que, con el paso del tiempo, fue creciendo económicamente poco a poco. Y precisamente ese vehículo que llevó a Sudáfrica de vivir separada y enfrentada a estar junta fue el deporte, fue el rugby.
De este hecho saco dos ideas; la primera es que los políticos de hoy en día están muy alejados del prototipo de líder que necesita la sociedad, como manifestó no hace muchos meses Juan López de Uralde (director de Greenpeace España) Politicians talk, leaders act. Y ahora políticos hay muchos, líderes como Mandela o Gandhi ninguno.
La segunda lectura y sensación que me deja la película (o la historia en la que se basa) es la importancia del deporte en la sociedad actual, creo que es un gran ejemplo de cómo un simple deporte de personas corriendo tras una pelota puede movilizar a un país, hacerlo cambiar y unirlo. Está bien que aquellos que critican al deporte como banal y básico conozcan este tipo de historias para que puedan, de una vez, desechar sus prejuicios sobre el mundo del deporte.
Unas Olimpiadas o un Mundial son eventos que van mucho más allá de los estrictamente deportivo, son un acontecimiento social y que es seguido por miles de millones de personas, y esa repercusión hoy por hoy no la tiene nada ni nadie en El Mundo, ni siquiera Belén Esteban…