Ha vuelto la lluvia a la ciudad pero ella sigue impasible. Nada ha cambiado desde la última vez, tan solo el pelo un poco más largo y las uñas más largas. Sigue sintiendo lo mismo por todos, es decir, sigue sin sentir nada de nada. Nadie sabe por qué pero todo el mundo lo acepta y lo da por válido. Es extraña y distante, pero es ese enigma que la rodea lo que la hace interesante.
No se ha ido pero ya no piensa volver. No se le queda nada aquí, se irá y no dirá adiós ¿a quién? ¿Para qué?
Nadie la echará de menos, pero ella ha aceptado ese camino.
Suerte.
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