En realidad sería más acorde decir la chica que quería ser fuerte, pero nada más allá de un deseo.
Nos habíamos quedado en que cada día se sentía más fuerte, más sexy y que cada paso que daba era un paso más hacia su verdadero sueño, hacia su ansiada libertad y hacia su punto álgido de placer.
Pero nada más lejos de la realidad, en poco tiempo se dio cuenta de que esa no era su vida. Cuando todos lo sabíamos ya, ella por fin despertó de ese sueño (o pesadilla). Se percató de que, ¡oh!, es humana.
Ahora quiere escapar, huir, que es diferente a irse. Ahora sabe que no tiene nada aquí que le haga quedarse...
Ahora quiere huir, ¿a dónde? Eso poco importa.
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