Todos tenemos un tiempo limitado, el cual debemos exprimir al máximo, emplear en realizar cosas que nos llenen como personas, que nos hagan sentir bien.
Inventar cosas, pensar cosas que no son e incluso soñar no vale de nada, no son hechos, son posibilidades, probabilidades.
El verano es el tiempo ideal para derrochar tiempo, despertar a las tantas de la mañana, o del mediodía, no hacer nada más que tostarse en una playa, pero a veces creo que se agradece.
El cenit de un ser humano es sentirse útil, y para sentirse útil hay que aprovechar el tiempo, luego el tiempo no tiene precio porque, como el petróleo, algún día de acabará y de momento no hay otra fuente de felicidad alternativa
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